
Rezando oraciones a tu Dios, para pedirle
que no me dejes así, que todo sea un poco más simple,
y en tu miedo encuentres calma y paz, olvidando lo complicado,
hazme una vida menos alboratada, que a tu lado yo soy lo más feliz...
No es necesario tocarte, ni verte para sentirte,
me bastan tus palabras, y tus sonrisas al hablarme,
conservo nuestras charlas cuidadosamente, y aguardo los momentos
en que me siento fatal para leer, me llenas de tanta tranquilidad...
Relajas mi desesperada ansiedad de quererte para mí,
y me aferro a la perfección de tu ser, y aunque pase mucho tiempo
no podría olvidarte nunca, me juego la propia vida por tan solo verte
y sentirte mía una vez más, donde nuestros silencios sean melodías de ambos...
Todo se vuelve tan simple y tan irreal, que mentiría
al decirte que no temo a tu reacción, que no prometes nada,
y todo me das, te voy creyendo cada palabra, cada gesto, cada sonrisa, que si me enamoro será tu culpa, y si mi alma se rompe en mil pedazos, tú serás la dueña de esos trozos, eres todo lo que siempre necesité, todo lo que pido y todo lo que oculto para que no lo arranquen de mis brazos, comienzo a extrañarte, me imagino a tu lado... Como el más fiel de tus admiradores, por tu inteligencia, por tus caricias, por tu simpatía, por tu seriedad, por todo aquello que te hizo ser la mujer perfecta para mí...
