
La fiebre regresa como íntima compañera,
haciendo compás de mis palabras indecisas y frías,
no es un punto intermedio, donde todo das, y todo guardas,
llamadas a ocultas, sueños profundos, miradas obsenas, con golpe de culpa...
Respiras mis sonidos, los encuentros extraños,
la perfección de mis versos, donde te acercas más,
paralizas las emociones, y no quiero esperar tus sacrificios,
quiero ser el silencio y el ritual de tus días, donde me encuentres...
Sin casualidad, acabando con el misterio de los dos,
nos acercamos un poco más, delirios, muecas, descontrol,
desafiamos las reglas, y negociamos contra el absurdo destino,
malabares de tormentas, fijaciones de genialidades, todo en uno, todo ...
Cuando al final todo pasa, no hay dudas lógicas,
ni limitaciones pasionales, es la virtud de dos locos
queriendo jugar a querer, el existencialismo de alternativos,
el masoquismo de una tirana, y de un bastardo, que fría noche, que fría gente...
Son los pasos de tu cristo, son los llantos perdidos,
el momento donde te prefiero inalcanzable y caprichosa,
me convierto en espectador de tus manías, y luego me convierto
en tu ser, destruyento barreras de tiempo, remolinos de conciencias...
El desgaste de la mente, donde peligramos los dos, y seguimos así...
