Saturday, October 3, 2009

Yo qué sé...




Que me recorra la muerte, y me calle la mente,
que me robe los respiros y la vida, que me quite
mis instantes y todo lo que ella quiera, que absorba
mis pocas ilusiones y me queme la piel, centímetro a centímetro...

Que huya con todos mis instintos, y no regrese,
no importa que me deje vacío, y sin pensalo no me olvide,
querida muerte, guarda como fuerte guerrera mi loca vida callejera,
y escríbeme una carta desde el cielo cuando te canses de ignorarme siempre...

Bésame como Judas, y ámame con la inmensidad religiosa,
como una oración sobre mi cuerpo, déjame tranquilo, déjame
con ella, no menciones mis locuras, mucho menos mi bipolaridad,
que mientras ella no lo sepa, conmigo ha de estar tranquila, calla...

No delates mi triste realidad, déjame simplemente a ella,
porque la inmensidad y la gloria que yo quería, en su piel la tengo,
bellísima a su manera, loca y devastada sin saberlo, hazlo por mí, no lo merezco pero lo suplico, que sea ella mi juez y mi verdugo, sin saber lo que soy...