Wednesday, October 7, 2009

De qué río, de qué sufro...




Capturo los momentos, como aquellos retratos
de viejos recuerdos de familia, un instante contenido,
copiando viejos capítulos de mi vida, no regresan las ganas,
pasa el tiempo, y sin sentirlo ya sin siglos, de lo mismo, de lo mismo...

No hay puertas, tampoco ventanas, no hay salida,
se desvanecen las luces de la ciudad, y yo sin perdón,
no puedo distraerme un segundo, me juego todo y no tengo nada,
sino me siento, no me creo, silencios en mi mente, me quedo sin pensar...

No olvido y no recuerdo, a veces callo, otras hablo,
es un pacto de solemne dolor, un contrato de estar agonizante,
de explotar por nada, y recaer sin motivo, escribo sin sentido y motivo, mis alas se quiebran, y caen de mi espalda, soy humano de nuevo, que señal...

El cielo ahora tiene llamas, y mi infierno nubes blancas,
donde se dejan huellas de sacrificios por amor, y donde yo dejo
reverencia a mi demencia, el fastidio llega a su punto, y la neurosis
me deja inmerso en millones de pensamientos blancos, y de noches sin descanso...