
Capturo los momentos, como aquellos retratos
de viejos recuerdos de familia, un instante contenido,
copiando viejos capítulos de mi vida, no regresan las ganas,
pasa el tiempo, y sin sentirlo ya sin siglos, de lo mismo, de lo mismo...
No hay puertas, tampoco ventanas, no hay salida,
se desvanecen las luces de la ciudad, y yo sin perdón,
no puedo distraerme un segundo, me juego todo y no tengo nada,
sino me siento, no me creo, silencios en mi mente, me quedo sin pensar...
No olvido y no recuerdo, a veces callo, otras hablo,
es un pacto de solemne dolor, un contrato de estar agonizante,
de explotar por nada, y recaer sin motivo, escribo sin sentido y motivo, mis alas se quiebran, y caen de mi espalda, soy humano de nuevo, que señal...
El cielo ahora tiene llamas, y mi infierno nubes blancas,
donde se dejan huellas de sacrificios por amor, y donde yo dejo
reverencia a mi demencia, el fastidio llega a su punto, y la neurosis
me deja inmerso en millones de pensamientos blancos, y de noches sin descanso...
